¿Doblaje o subtítulos? ¿Es que hay que elegir?

Ayer leí la entrada recién horneada del blog de mi compañera Lorena Ruiz, El diccionario traidor, del que soy fiel seguidora desde su entrada anterior (no sé si tendrá que ver con que hemos estudiado el mismo máster, pero me siento bastante identificada con las reflexiones de esta chica). El caso es que leyendo este artículo, que recomiendo a todos los que os interese conocer los orígenes del doblaje, he recordado que llevaba bastante tiempo queriendo escribir una entrada sobre el debate que ella deja entrever: ¿versión original o versión doblada? Pero me gustaría ir más allá partiendo, si Lorena me lo permite, de una frase de la entrada mencionada, que se desvía de su tema principal y se pasa al lector como una patata caliente:

¿Hablaríamos los españoles mejor el inglés si viésemos películas y series en versión original?

Espero que a mi compañera no le importe que yo quiera enfangarme y sembrar la polémica, porque creo que ya no hay vuelta atrás. Recomiendo que leáis la entrada citada como introducción a esta en la que ya estáis sumidos, si es que no estoy lanzando pelotas contra un frontón.

Esta pregunta retórica se la hizo el año pasado Ángel Gabilondo, el entonces ministro de Educación, que llegó a la conclusión de que sí, y de que eliminar progresivamente el doblaje del cine podía ser una solución para el pobre conocimiento de idiomas patrio.

Y es que el idioma es lo de menos. / ¿Sabes, mona? Hoy me voy a enamorar.

Esta propuesta la secundaron la entonces ministra de Cultura, de cuya ley no quiero acordarme, y el entonces responsable del Instituto del Cine y las Artes Audiovisuales (ICAA), Ignasi Guardans. Esto hizo sonar la alarma en la industria del doblaje, y puso de manifiesto una reivindicación, la de la versión original, que los amantes del cine llevaban presentando desde que se instauró el doblaje en España.

La idea perdió fuerza por dos razones. La primera, la económica: eliminar una industria que da de comer a 30 000 personas y mueve 300 millones de euros al año[1] es una locura y un suicidio, y más en tiempos de crisis. La segunda era el argumento falaz en el que se basaba: a más versión original, más idiomas sabrán los españoles. Como señala Juan Sardá en el interesante y pertinentísimo artículo de El Cultural «Doblar o no doblar; ser o no ser del cine», el sector del doblaje puso sobre la mesa un documento con datos reales que demostraban que el razonamiento era falso, que no existe una relación directa entre ver cine en versión original y hablar bien un idioma.

Y entonces llega el momento en que una servidora deja de informar y se moja. Como podréis deducir, como espectadora y amante del cine voy únicamente a salas que emiten películas en VOS, y en casa veo series y películas en VOS —o directamente en VO— siempre que es posible (aunque he de decir que hay ciertas películas que no me importa ver dobladas, como las de Pixar, o que incluso prefiero ver dobladas, como las desternillantes y acertadísimas versiones del cine de los Monty Python). Estoy con Boyero, y con muchos otros, en que solo se pueden apreciar las interpretaciones de los actores en versión original, y aborrezco el tono neutro y planchado de las voces del doblaje, en las que se pierden el grano, los matices expresivos y, en ocasiones, ciertos detalles de la trama. Sin embargo, me parecería absurdo y poco práctico abolir a golpe de decretazo una industria próspera y generadora de empleo como la del doblaje, aunque fuera progresivamente, y no solo porque yo forme parte de dicha industria. Y no solo se trata de pragmatismo y de economía, sino de respeto por la libertad de elección del espectador, porque no todos preferimos el mismo formato. Creo que lo que hay que buscar es la convivencia de ambas opciones pues, como señala en este artículo Paula Mariani, la presidenta de la Asociación de Traducción y Adaptación Audiovisual de España (ATRAE), «la versión original y la doblada no son sustitutivas, sino complementarias». La prohibición del doblaje habría sido una medida tan antidemocrática como la imposición del doblaje de los años 30, y demostraría, una vez más, que estamos anclados en el pasado.

El reto ahora está en equilibrar la balanza: lograr esa convivencia a la que apunta Mariani fomentando una versión original que, si nos descuidamos, va a esfumarse de las salas de cine. Para que os hagáis una idea, actualmente solo el 1,2 % del público de las salas de cine ve películas en VOS —aunque habría que ver qué porcentaje de espectadores prefiere la VOS al ver las películas en casa—, y de 4000 pantallas de cine que hay en el país, solo en 80 se proyectan películas en VOS[2]. Ese 1,2 % se debe, en parte, a la falsa asociación de este formato con el concepto de «cine de arte y ensayo», con el cine culto. En cuanto a la última cifra, tiene una explicación que no sé si conoceréis: las copias subtituladas son mucho menos rentables que las dobladas para las distribuidoras y exhibidoras; como explica Enrique González Macho, de Alta Films, mientras que una copia doblada cuesta 700 euros y luego se va replicando, cada copia que se subtitula cuesta 3000 euros, pues subtitular implica incrustar los rótulos copia a copia. Entonces ¿cómo se va a fomentar la versión original subtitulada si todas las cifras apuntan a la ruina? Pues abaratando la subtitulación adaptándola a los medios digitales (ya están tardando…). El futuro del cine pasa por ahí. Como prevé Josetxo Moreno, de Golem, en el futuro «no necesitaremos hacer copias dobladas o subtituladas, sino que con un disco duro podremos hacer en una sala dos sesiones en doblado y dos en original del mismo filme en un día». ¡Y tú que lo veas, Josetxo!

Sí, sueño con ese futuro que pinta Josetxo, en el que no haya que elegir entre la existencia del doblaje o de los subtítulos sino entre qué formato prefieres puntualmente como espectador, y me parece una pena que el mal planteamiento del debate que inició Gabilondo impidiera que fuera por estos derroteros. Ya podría haberse apoyado en los argumentos de los cinéfilos o de las distribuidoras, en vez de evadir una mejora del sistema educativo que se estaba —y se está, aunque hoy suene a utopía, y a chiste para algunos— pidiendo a gritos. Pero eso ya sí que es otra historia.

¿Y vosotros qué futuro preferís?


[1] Cifras extraídas del artículo de Juan Sardá publicado en El Cultural «Doblar o no doblar; ser o no ser del cine»: http://www.elcultural.es/version_papel/CINE/28446/Doblar_o_no_doblar_ser_o_no_ser_del_cine

[2] Cifras sacadas del artículo de Gregorio Belinchón publicado en El País «La versión original languidece»: http://elpais.com/diario/2011/06/10/cine/1307656802_850215.html

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17 Respuestas a “¿Doblaje o subtítulos? ¿Es que hay que elegir?

  1. ¡Hola! Creo que es el primer comentario que dejo por tu blog, y muy bonito todo por aquí, hoyga 😛
    Ahora en serio y en mi humilde opinión, me ha gustado como has presentado pros y contras de este debate tan trillado de doble/subtitulación. Y coincido contigo en que son más que complementarios. No voy a decir nada que no se sepa, solamente constatar que al final, tal poder de elección para ver películas en VOS en las salas no es tal… y es una pena 😦
    ¡Saludos!

  2. Buf, tengo mil comentarios…

    Primero, me da mucha rabia que se diga que solo el 1,2% de las personas que van al cine prefieren la versión original. Veamos… ¿Cuál es el porcentaje de salas en VO de las salas totales? 80 de 4.000, sacad vosotros vuestro propio porcentaje. ¿Cómo va a subir ese porcentaje y ser, por ejemplo, del 50-50, si no hay 2.000 salas en VO? ¿Qué porcentaje de las películas que se estrenan se estrenan en VO? Si quieres ir al cine en muchas ciudades importantes de España SOLO puedes ver cine doblado.

    ¿Es un ataque por mi parte al cine doblado? No, ni mucho menos. El cine doblado es algo que mucha gente consume y que le gusta consumir. La gente va al cine por diferentes motivos a ver diferentes pelis. Yo consumo generalmente VO, pero a veces, si estoy en casa con mi familia o si el producto que voy a ver es entretenimiento puro, prefiero el doblaje. Y hay doblajes que son míticos, como el de Top Secret. No sé si soportaría ver la película en versión original.

    De todos modos yo sí que creo que una mayor exposición a un idioma extranjero mejora nuestro conocimiento del mismo. Lo creo de verdad. Con mi japonés macarrónico, cuando veo una peli japonesa puedo descifrar algunas frases. Me fijo en la entonación, me fijo en la pronunciación. Y hay muchas cosas que asimilo sin darme cuenta. Lo mismo les pasa a mis hijos con los dibujos, y a veces estamos sentados mirando algo y uno de los peques descubre una o dos palabras que sabe, que ha oído en el cole y de las que conoce el significado.

    Y para muestra: la pronunciación que tienen del inglés en países en los que no se dobla mucho. Mis amigas danesas le dan patadas al diccionario Collins, pero tienen una dicción exquisita y suenan totalmente nativas. Mi pomelo, que no domina mucho el inglés siempre se queda maravillado de “lo bien que lo hablan”.

    Cuando estalló la polémica, como siempre, mucha gente del doblaje atacó a la subtitulación. Y eso es lo que más rabia me da de todo. La subtitulación y la VO no son el enemigo, son el compañero. Y hasta que no sumemos esfuerzos ambos colectivos no vamos a avanzar nada. La VO no va a matar el doblaje como hizo el vídeo con la estrella de la radio ;^) pero estaría muy bien que todo el mundo pudiera escoger cómo quiere disfrutar de una película, una serie o incluso una retransmisión deportiva (si estos días pudiera eliminar los comentarios de la Eurocopa, viviría mucho más tranquila). Lo que no es de recibo es que siga existiendo un 0,5% de salas en V.O. contra un 99,5% de salas dobladas. Visto así, un 1,2% de espectadores de VO ya parece otra cosa, ¿no?

    Si viésemos más allá de la polémica, podríamos pensar que la coexistencia de doblaje y subtitulación, la posibilidad de que el público elija, significa más trabajo para todos. Si el porcentaje de cine y televisión que nos llega en VO fuese mayor, tanto los estudios como los traductores tendríamos más trabajo. Y eso podría hacerse sin modificar la cantidad de cine y televisión que nos llega doblado. Win-Win situation in my book.

    Espero, sinceramente, que en un futuro el cine digital nos permita hacerlo, permita que cines pequeños, de pueblo, puedan tener un pase en VO y otro inmediatamente después en versión doblada, para que la gente pueda elegir y todos disfrutemos de una industria sólida.

    Y espero que recordemos que cuando hay una discusión, no tiene razón el que más ruido hace. En este caso, una vez leída la propuesta de ley, que nos llegó a la asociación, solo puedo decir que no atentaba contra el doblaje, ni mucho menos, sino que simplemente defendía la posibilidad de fomentar la VO. Una reivindicación que oigo todos los años en el máster por parte de alumnos que viven en lugares de España a los que no llega nunca la VO, alumnos que desearían consumir cine y curiosamente no pueden.

    • ¡Paula, hazte un blog de TAV, lo estás pidiendo a gritos! 😉
      Nah, ahora en serio, muchas gracias por tu aportación, es fabulosa y completa mi entrada. Creo que estamos muy de acuerdo.

      Lo que dices de que la VOS ayuda a la pronunciación de los idiomas es verdad, pero lo que yo digo es que no tendría que haber sido ese el argumento, porque quedó muy cojo.

      Y me parece muy interesante la idea de que la coexistencia de VO y VD redunde en más trabajo para todos. No lo había pensado, pese a que es una consecuencia muy lógica. Ahora soy más fan aún, jeje.

      ¿Cuánto crees que tardaremos en conseguir esa convivencia y dejaremos de pelearnos? ¡Yo lo quiero ver!

      Por cierto, no sé si te habrás percatado de que lanzaste este tema de debate en el máster el año pasado y yo he tardado un año en entrar al trapo, pero al final lo he hecho 😉 En fin, gracias por hacerme reflexionar y ¡larga vida a los cines pequeños!

  3. Interesantísima entrada. Desconocía los costes de la copia en VOS, lo que me hace entender muchas cosas. Creo también en que ambas versiones pueden ser complementarias, sería de mentecatos acabar con una industria tan brillante en ocasiones como la del doblaje en España, pero reconozco que en muchos casos yo también prefiero disfrutar de las interpretaciones de los actores en lenguaje original.

    En cualquier caso, me ha gustado mucho como abordas la cuestión, con mucho respeto y buen sentido crítico.

    • Gracias, Ponchi, por leerme y por tus bonitas palabras. Me alegra mucho que hayas aprendido algo en este humilde blog de principiante, y que comprendas mi razonamiento (que no siempre hago “mimimimimi”… jaja).

      Bienvenida.

  4. Pero Sarucha, ¿cómo vas a dar de comer a 30.000 personas con 300 millones al año? que sale a solo 10.000 euros por barba! 🙂
    Parece evidente que el exceso de doblaje nos ha cerrado idiomáticamente; por otro lado es justo lo que se pretendía…
    Me habría extrañado ver a la Sinde tocar un pelo de esa industria, aunque pensándolo bien ésa solo barría para sus amigos (cuando no para sí misma) y a lo mejor no tenía ninguno en el doblaje.
    Yo me quedo solo con los subtítulos; pero cada cual que vea el cine como más le guste.
    Lo de los discos duros es demasiado sentido común de momento. Veremos en unos años :-).
    Me despido pero no sin mencionar que hubo un caso en que el doblaje mejoró al original: “Ford Fairlane, el detective rockanrolero”.

    • Sí, soy de letras, ¿qué pasa? Jajaja. No sé, el caso es que es una industria grande.

      Sobre lo de los discos duros, tiempo al tiempo, querido. Tiene que llegar.

      Y lo del detective rockanrolero… He de reconocer que he tenido que buscarlo en Google, porque en el año 90 yo casi estaba en pañales, jajaja. Muchas gracias por pasarte y comentar con tu guasa habitual.

  5. Hola, Sara:

    Gracias otra vez por nombrarme en tu blog. Si empecé el blog en su momento fue más o menos para poner mis ideas en orden a la vez que cursaba el máster. No lo hice con ninguna otra intención. Sin embargo, agradezco muchísimo que esas horas delante del ordenador sirvan para que al menos un par de personas lo valoren. Y más si vienen de profesionales como tú.

    No quise abordar este tema en mi entrada porque, como ya apunta Lluís, está muy trillado. Pero sí que incité a la reflexión, lo cual veo que te sirvió enormemente. Me encanta como lo argumentas y estoy 100% de acuerdo contigo en todo.

    Muchas gracias otra vez por haberme nombrado.

    Un abrazo.

    Lorena Ruiz

    • Gracias a ti por tu artículo y por haberte pasado por aquí a dejar tu impresión. En ese blog que creaste solo para ordenar tus ideas (yo creé este un poco para lo mismo) he visto más cosas interesantes concentradas que en todas las entradas de otros blogs. No lo aparques, anda, que algunos te queremos leer. En serio, me alegra que mi mención y comentario te animen y te motiven. Hasta otra, compañera.

  6. Estoy de acuerdo contigo Sara, interesante reflexión.

    La semana que viene empieza en Australia el festival de cine español, al que intentaré asistir. Sería curioso ver como doblan a Torrente en inglés, pero perdería toda su gracia, supongo.

    Yo, particularmente, estoy mejorando mucho mi inglés gracias a ver la tele y las películas en VO, eso sí, a la vez que enriquezco mi vocabulario, también lo inundo de “slang” y de acento australiano.

    • ¡Claro que refuerzas tu idioma! Lo que yo digo es que eso no es motivo para acabar con el doblaje. Imagínate a papá, que ha crecido con el cine doblado, obligado a ver cine en VOS. Se cabrearía bastante, y eso que ama el cine. Un poco contradictorio, sí, pero, como él mismo diría, el hombre es un animal de costumbres. Veremos nuestros nietos a qué están acostumbrados.

      Ya me contarás, por cierto, qué tal este festival 😉

      Un beso enorme, Jime, gracias por pasarte y comentar.

  7. Pingback: Esa bendita bilabial | Tradumetraje

  8. Llego tarde pero llego. Yo, como Concha Velasco, soy una chica yeah yeah. Ni por esnobismo, ni por “anti costumbrista”, ni por moderna ni por contestataria. Si a una película le quitas el sonido original, las voces de los actores y lo que hay detrás de ellas, la estás mutilando, le estás quitando una buena parte de su cuerpo. Que cada cual haga lo que quiera, pero la esencia de la V.O.S. está en la versión original. No para aprender inglés (aquí te olvidas de mencionar las pelis en otros idiomas que nunca aprenderemos por mucho que las veamos en los Golem), sino para entender mejor el filme y no dejar miles de detalles por el camino que se pierden con el doblaje.

  9. Buenas.

    Yo soy soy aficionado al cine asiático en VOS. Bueno… lo he dicho como si hubiera otra forma de ver cine asiático. xD

    El caso es que gracias a eso domino bastante bien el chino mandarín y el cantonés, el japonés, el coreano, etc.

    Además estoy muy contento con los ministros de cultura que estamos teniendo en España, porque con ministros así los demás parecemos genios.

    Un saludo.

  10. Hey, leí esta esto acerca del doblaje y pensé “Sara tiene que verlo”…

    http://blogs.publico.es/strambotic/2014/02/doblaje-franquista/
    “El doblaje fue un invento fascista –me cuenta desde su estudio en Barcelona el historiador de cine Roman Gubern, una de las personas que mejor conoce la censura franquista-. Mussolini impuso el doblaje obligatorio en 1930…

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